622

Hegira de Muhammad

En esta fecha el profeta Muhammad escapa de la muerta al completar el Hegira o “vuelo” a Medina desde la Mecca. La Mecca es el centro sagrado del Islam y el lugar de nacimiento de Muhammad, el gran profeta y fundador de la religión. En 610, en una cueva en el monte Hira, al norte de la Mecca, Muhammad tuvo una visión en la que Dios le ordenaba que se convirtiera en el profeta de la “religión verdadera”. Ganó un significativo número de seguidores en la Mecca, provocando el celo de las autoridades de la ciudad para planear su muerte. Muhammad escapó y el 24 de septiembre de 622, llegó a Medina. Allí, Muhammad fundó el Islam como una religión y una comunidad organizada, y en 630 regresó a La Mecca como un conquistador. El Hegira marcaría luego el comienzo (año 1) del calendario musulmán.

1928

Aparecen los primeros colectivos en Buenos Aires

El 24 de septiembre de 1928, debutan los primeros taxis colectivos de 3 filas de asientos, llevando 6 pasajeros en trayectos fijos. En 1928, los taxistas que por entonces sufrían un período de escasez de pasajeros, decidieron unirse en pequeños grupos y transformar los autos en un pequeño ómnibus para hacer viajes con recorrido fijo a un precio reducido por pasajero. Los colectivos operaban por número de línea, el cual era elegido libremente tomando por lo general el de la línea de tranvía u ómnibus con la que competían, y hasta circulando delante de sus coches para "robarles" pasajeros. Los propietarios de la primera línea se agruparon bajo el nombre de Cooperativa de Automóviles Taxímetros “Iniciativa Número 1”. Otras líneas, al carecer de número, se identificaban por su destino (“Puerto Nuevo”, “Tiro Federal”) o por algún aditamento que resaltaban (“Trébol”, antecesora de la línea 55, que tenía un trébol de cuatro hojas en el lugar del número). Cuando el espacio para 5 a 7 pasajeros resultó insuficiente, comenzaron a modificar y ampliar los coches llevándolos a 10. Con el correr de los años comenzaron a carrozarse chasis de camiones y los colectivos se fueron haciendo más grandes y de mayor capacidad hasta transformarse en ómnibus. En la década del 30 los ómnibus tenían entre 17 y 36 asientos más permiso para llevar pasajeros de pié, diferenciándose de los colectivos de 10 asientos y no autorizados a llevar pasajeros parados.

Examen de Ciudadania
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