1610

Muere el Apóstol de los guaraníes

Muere en Lima San Francisco Solano, conocido como el apóstol de los guaraníes y "el taumaturgo del nuevo mundo", por la cantidad de prodigios y milagros que realizó en Sudamérica. Nació el 10 de marzo de 1549, en Montilla, Andalucía, España. Estudió con los Jesuitas, pero a los 20 años ingresó a la Orden Franciscana atraído por la pobreza y la vida sacrificada de los religiosos de San Francisco. En Sevilla fue ordenado sacerdote y durante algunos años alternó la vida retirada de oración y penitencia con la de predicador y enfermero. Llegó a América en mayo de 1589 y se estableció en Lima, Perú, donde salía con frecuencia a enseñar la doctrina y predicar en calles y plazas. San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe, Córdoba y Tucumán en Argentina, recorriendo siempre a pie y sin ninguna comodidad más de 3.000 kilómetros. Su constante amor a los nativos y su inalterable mansedumbre le atrajeron la simpatía de los pueblos que evangelizaba, y obtuvo así numerosas conversiones de indígenas y también de muchísimos colonos españoles. De regreso a Lima, fue nombrado Guardián de la recién fundada Recolección de Santa María de los Ángeles (hoy Convento de los Descalzos, en el Rímac). Su vida penitente, sus trabajos y privaciones le fueron restando fuerzas y por ello fue trasladado a la enfermería del convento de San Francisco de Lima, donde tras breve enfermedad, murió el 14 de julio de 1610. A su entierro asistió toda la ciudad, desde el virrey y el arzobispo hasta los más humildes, todos con la misma idea de haber asistido al entierro de un santo. El mismo año de su muerte comenzaron las informaciones sobre su vida y virtudes, las cuales dieron por resultado que el Papa Clemente X lo beatificara en 1675 y Benedicto XIII lo proclamase santo en 1726. En su tiempo vivieron también en Lima, santo Toribio de Mogrovejo, santa Rosa, san Martín de Porres y san Juan Macías.

1789

Toma de la Bastille

El 14 de julio de 1789, trabajadores parisinos militantes tomaron por asalto y desmantelaron la Bastilla, una fortaleza real en París. Construida originalmente en el siglo 14, la Bastilla fue primero usada como prisión estatal en el siglo 17. Aunque el número anual de prisioneros era sólo cerca de 40, la Bastilla llegó a simbolizar la tiranía de los monarcas borbones. En la mañana del 14 de julio de 1789, cuando había sólo siete prisioneros, una multitud descendió a la Bastilla y demandó la entrega de las armas y municiones que allí tenían guardadas. Cuando el gobernador de la prisión se opuso, el gentío tomó por asalto la fortaleza y liberó a los prisioneros. Esta dramática acción señaló el inicio de la Revolución Francesa, tres años donde reinó el terror y el desorden político en el cual el rey Luis XVI fue destronado y aproximadamente 1000 personas, incluyendo al rey y a su esposa María Antonieta, fueron enviados a la guillotina. La Bastilla fue demolida durante la revolución. Este día, 14 de julio –día de la Bastilla – se celebra como fiesta nacional en Francia.

Examen de Ciudadania
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