1537

El Papa Paulo III declara por bula que los indígenas del Nuevo Mundo son verdaderos hombres

A partir del descubrimiento de América, Cristóbal Colón comenzó a llevar indios a Europa y los propuso a la venta como esclavos. Los habitantes del Nuevo Mundo resultaban para los europeos más extraños culturalmente que los asiáticos o africanos, de quienes ya tenían por lo menos algunas referencias. Los esclavos africanos se empleaban especialmente para la explotación de grandes cultivos en las zonas tropicales. En América, cuando se repartían las tierras, los españoles se repartían también los indígenas del lugar para ser utilizados como mano de obra.

Las grandes diferencias culturales entre conquistados y conquistadores, pero sobre todo los enormes intereses económicos, dieron lugar a largas contiendas de juristas, pensadores humanistas y teólogos que discutían la capacidad racional de los indígenas, si tenían un alma capaz de acoger al Evangelio y si podían ser sometidos a esclavitud.

El 2 de junio de 1537, el Papa Paulo III decidió intervenir a favor de los indígenas mediante la promulgación de la Bula (Pastorale Officium) Sublimis Deus. En ella establecía: "Atendiendo a que los indios, como verdaderos hombres, no sólo son capaces de la fe cristiana, sino que ... acuden con presteza a recibirla..., mandamos que los dichos indios ... aunque se hallen fuera de la fe, no estén privados, ni pueda privárseles de la libertad y de la posesión de sus cosas, antes por el contrario puedan usar y disfrutar libremente de su libertad y dominios, y no se les debe reducir a esclavitud".

En la práctica, la Bula fue ignorada y la explotación del indio continuó. Sin embargo, la polémica planteada llevó a la Corona española a sancionar en las Leyes de Indias una serie de medidas que limitaban el poder de los encomenderos y exigían un trato más humanitario de la población americana.

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